
La intervención, que había alcanzado aproximadamente un 60% de avance antes de su paralización, fue retomada con el objetivo de recuperar sectores deteriorados y garantizar la conservación del conjunto.
Los trabajos incluyen la reconstrucción de superficies de circulación, la impermeabilización de estructuras de hormigón, el tratamiento de juntas y la reposición de revestimientos mediante técnicas compatibles con los criterios internacionales de conservación patrimonial.

Uno de los principales desafíos de la obra es resolver problemas vinculados al desgaste producido por el paso del tiempo, las filtraciones y la exposición permanente a las condiciones ambientales.
El proyecto cuenta con el soporte técnico de MAPEI, empresa especializada en soluciones para la construcción y la recuperación patrimonial, con experiencia en proyectos de restauración de relevancia internacional, entre ellos intervenciones vinculadas a la Catedral de Notre Dame de París y al Coliseo Romano. Según explicaron desde la firma, las tecnologías aplicadas buscan proteger tanto la estructura como el valor histórico y simbólico del Monumento Nacional a la Bandera.

Entre las tareas ejecutadas se destacan la reconstrucción de carpetas y superficies de circulación mediante materiales de rápida puesta en servicio, la impermeabilización de estructuras de hormigón para prevenir filtraciones, la colocación de revestimientos mediante adhesivos de alta deformabilidad capaces de absorber movimientos estructurales y el sellado de juntas con materiales especialmente formulados para mejorar la durabilidad de los acabados expuestos a la intemperie.
La intervención cuenta además con el acompañamiento de especialistas en restauración y arqueología, quienes supervisan que cada tarea respete las características originales del monumento y preserve su valor histórico, arquitectónico y cultural.

“En la restauración de monumentos históricos, la tecnología tiene que estar al servicio de la conservación patrimonial. Cada intervención requiere un trabajo extremadamente cuidadoso, donde no solo importa la resistencia o la innovación técnica, sino también respetar la identidad arquitectónica y arqueológica original de cada obra. Nuestro desafío es desarrollar soluciones que permitan preservar estos espacios para las futuras generaciones sin alterar su valor histórico”, señaló Verónica Squinzi, CEO de MAPEI.

La puesta en valor permitió que el Monumento Nacional a la Bandera llegue en óptimas condiciones a una nueva conmemoración del 20 de junio, combinando criterios de conservación patrimonial y tecnología especializada para preservar uno de los principales símbolos históricos de la Argentina.
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