
FICHA TÉCNICA
Nombre de la obra: Casa JPC
Obra: Vivienda Unifamiliar
Ubicación: Barrio Privado “Ayres del Lago”, Tafí del Valle, Tucumán
Proyecto y Dirección Técnica: Esteban Zelarayán Patriarca – Arquitectura
Superficie del terreno: 1.620 m²
Superficie cubierta: 285 m²
Año de inicio de obra: 2024
MEMORIA DESCRIPTIVA
Emplazada en el barrio privado Ayres del Lago, en Tafí del Valle, esta vivienda surge como respuesta al encargo de un matrimonio residente en Yerba Buena que buscaba una casa para habitar gran parte del año en uno de los paisajes más emblemáticos de Tucumán.

La propuesta arquitectónica parte de una condición determinante del terreno: su pronunciada pendiente. Lejos de entenderla como una limitación, el proyecto la incorpora como parte de su estrategia de implantación, resolviendo la vivienda en dos niveles claramente diferenciados.
En la planta de acceso se desarrollan las áreas principales de la casa: el sector social, los servicios y el área privada compuesta por dos dormitorios en suite y una suite principal de mayores dimensiones, equipada con vestidor y baño organizado en tres sectores independientes.

En el nivel inferior se ubican el quincho, completamente equipado, una cava y el garaje, espacios que aprovechan el desnivel natural del terreno sin alterar significativamente la topografía existente.
La implantación responde a un esquema lineal que busca privilegiar las visuales hacia el lago. Como resultado, el proyecto adopta una configuración longitudinal que presenta una imagen más cerrada hacia la calle y una apertura total hacia el paisaje.

El frente se resuelve mediante muros macizos y perforaciones profundas que garantizan privacidad, control solar y espacios de guardado integrados. En contraposición, el contrafrente se abre completamente hacia el entorno natural mediante amplias superficies vidriadas que extienden las visuales sobre el valle y el espejo de agua.
La materialidad refuerza el vínculo con el paisaje serrano. El proyecto combina hormigón visto, piedra natural, pisos de hormigón en tonos ocres y revestimientos exteriores de coloración terrosa que dialogan con la geografía circundante.

En el interior, la incorporación de madera aporta calidez y equilibrio, generando espacios que prolongan la experiencia del exterior sin perder confort ni intimidad.
La vivienda busca integrarse al paisaje sin competir con él. La arquitectura se convierte en soporte de las vistas, organizando una secuencia de espacios donde la montaña y el lago son los verdaderos protagonistas.

Más que imponerse sobre el entorno, la obra procura establecer una relación respetuosa con el lugar, construyendo un refugio contemporáneo pensado para contemplar el paisaje y acompañar el paso del tiempo.


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